Sí, yo también pensé en el suicidio, pensé en morir por un momento y querer desaparecer, estar lejos de todo, sentirme libre, es decir… en realidad quería morir para no sentir más, no quería sentir mi corazón por nadie, solo quería estar lejos de lo que me hacía mal.
El amor me hacía mal, sigo pensando que el amor sigue haciéndome mal, pero ahora no pienso en el suicidio, creo que recapacité mucho. Pero me siento rara, me gusta sentirme así, experimento distintos puntos de vista, así… “rara”.
Les cuento bien antes de todo, soy una chica demasiado alegre, mi sonrisa de cada mañana es realmente increíble, ni yo puedo creerlo, sí, soy feliz con la vida que llevo, con quien soy.
Camila, ese nombre me dio mi mama y estoy orgullosa de saber quien soy verdaderamente, qué quiere ser, y quiénes son los que me rodean…
Todo esto lo escribo por un libro que leí y me dejó demasiado marcada y que a la vez me encantaría hacer un libro como ella, pero muy distinto a la vez, Cielo, bulímica luchando con su vida. Yo Camila chica norma, luchando también, sí… porque todos tienen problemas en la vida, y soy demasiado afortunada de no tener tantas desgracias. Siempre pienso en los demás, nunca en mí, pero hoy soy afortunada de ser quién soy y tener todo lo que tengo y haber vivido lo que tuve que vivir, por ahora, ¿no?
Tengo 15 todavía, habría que saber lo que me espera el día de mañana, hoy un blog, mañana un libro (ojalá).
Mami: no te preocupes, el tema del suicidio está superado, además fue el año pasado con nuestros problemas, ¿sí?, no te pongas mal, estoy bien. Te amo.
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